El maltrato psicológico es una justa causa de desheredación de hijos y descendientes

 El maltrato psicológico es una justa causa de desheredación de hijos y descendientes, hasta ahora no está contemplado en el Código Civil, en concreto en el artículo 853 del Código Civil nos habla de “Haberle maltratado de obra o injuria gravemente de palabra”, pero la jurisprudencia del Tribunal Supremo nos abre esta nueva vía para desheredar a los hijos y descendientes cómo justa causa. Lo que se ha realizado es equiparar el maltrato físico con el maltrato psicológico, debido a que ambas actuaciones producen el mismo efecto en la víctima, es decir un “menoscabo o lesión de la salud mental de la víctima“.

 Dicha causa de desheredación no está contemplada en el Código Civil, en el artículo 853, pero se ha realizado una interpretación por los magistrados equiparando el maltrato físico y el maltrato psicológico, teniendo en cuenta que además se ha interpretado de forma flexible el artículo 848 del Código Civil, el cual determina que la desheredación sólo se podrá llevar a cabo por las causas que expresamente señala la ley. ¿Estamos ante una contradicción? No, debido a que los mismos magistrados ya nos exponen su razonamiento al respecto en la sentencia: “En primer lugar, y en orden a la caracterización general de la figura debe señalarse que aunque las causas de desheredación sean únicamente las que expresamente señala la ley ( artículo 848 del Código Civil ) y ello suponga su enumeración taxativa, sin posibilidad de analogía, ni de interpretación extensiva; no obstante, esto no significa que la interpretación o valoración de la concreta causa, previamente admitida por la ley, deba ser expresada con un criterio rígido o sumamente restrictivo. Esto es lo que ocurre con los malos tratos o injurias graves de palabra como causas justificadas de desheredación, ( artículo 853.2 del Código Civil ), que, de acuerdo con su naturaleza, deben ser objeto de una interpretación flexible conforme a la realidad social, al signo cultural y a los valores del momento en que se producen.“

 Las dos sentencias que nos dan esta posibilidad son la Sentencia (resolución 258/2014) del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil) y la Sentencia (resolución 59/2015) del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil).

 Sentencia (resolución 258/2014) del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil):

 “… la interpretación normativa del maltrato de obra como causa justificada de desheredación, en la línea de lo anteriormente expuesto, hay que señalar que, en la actualidad, el maltrato psicológico, como acción que determina un menoscabo o lesión de la salud mental de la víctima, debe considerarse comprendido en la expresión o dinamismo conceptual que encierra el maltrato de obra, sin que sea un obstáculo para ello la alegación de la falta de jurisprudencia clara y precisa al respecto, caso de las Sentencias de esta Sala de 26 de junio de 1995 y 28 de junio de 1993 , esta última expresamente citada en el recurso por la parte recurrente. En efecto, en este sentido la inclusión del maltrato psicológico sienta su fundamento en nuestro propio sistema de valores referenciado, principalmente, en la dignidad de la persona como germen o núcleo fundamental de los derechos constitucionales ( artículo 10 CE ) y su proyección en el marco del Derecho de familia como cauce de reconocimiento de los derechos sucesorios, especialmente de los derechos hereditarios de los legitimarios del causante, así como en el propio reconocimiento de la figura en el campo de la legislación especial; caso, entre otros, de la Ley Orgánica de protección integral de la violencia de género, 1/2004.”

 Estamos ante una nueva realidad social en la cual la jurisprudencia nos ha dado una nueva interpretación para poder cumplir con la voluntad de los testadores que no quieren que sus hijos o descendientes reciban su herencia, y han sufrido lamentablemente el maltrato psicológico.

Copyright © Fernando García Salas.

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